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A un año de la CNC, la estéril apuesta de Arévalo

 

Por Edgar Quiñónez / Republica gt

Desde antes de ser electo presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo ya vendía la “novedosa idea” de hacer frente a la corrupción; un discurso utilizado por muchos políticos para ganar votos. A un mes de su investidura, el 14 de febrero de 2024 presentó con bombos y platillos la Comisión Nacional contra la Corrupción (CNC).
 
En perspectiva. El argumento del mandatario para su creación fue la necesidad de hacer frente al problema que por años ha destruido las instituciones estatales “utilizando las plazas de trabajo como botín para el pago de favores”.
  • Es preciso mencionar que no es un secreto que todo gobierno de turno siempre se reserva algunas plazas para sus allegados; Arévalo no ha sido la excepción. Aunque se jacta de ser diferente, su gobierno ha demostrado ser más de lo mismo.
  • Hay que recordar lo ocurrido en 2024 dentro de la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (COPADEH), cuando el exdirector Oswaldo Samayoa contrató a Mélany Escobar como directora Administrativa y Financiera, quien resultó ser su pareja sentimental.  No es el único caso.
  • Según el actual comisionado de la CNC, Julio Flores, la dependencia busca implementar políticas y promover reformas normativas para las instituciones del Organismo Ejecutivo para prevenir, detectar y denunciar la corrupción.
 
Qué destacar. A la fecha, según el portal de la CNC, se han presentado 236 denuncias por casos de corrupción. De ellas, 162 ya están en investigación por parte del Ministerio Público (MP); 33 han sido desestimadas; 16 han sido conexadas, y 10 están en control jurisdiccional.
  • En gobiernos anteriores, ya se habían creado comisiones similares. Paradójicamente, el presidente Alfonso Portillo es el primero con una comisión anticorrupción; sin embargo, duplicaba el papel de la Contraloría General de Cuentas (CGC).
  • Las comisiones, como la CNC, en realidad no son más que fachadas que quieren vender a la población la imagen de que están haciendo algo; que el gobierno está impulsando las buenas prácticas, pero al final no hacen más que duplicar las funciones de instituciones, como la CGC o el Ministerio Público (MP).
 
En conclusión.  Las comisiones no han funcionado; la CNC no es la excepción. El trabajo realizado ha sido pobre, al igual que las anteriores, y no es más que el típico maquillaje político utilizado por los presidentes en funciones para ganar voluntades.

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