
Por Ana González
| La Unidad Ejecutora de Conservación Vial (COVIAL) no registra un buen porcentaje de ejecución presupuestaria. Lo poco que ha logrado ejecutar, —como en de mayo, por ejemplo—, ha recaído, en varios casos, en constructoras señaladas por vínculos con figuras políticas o por antecedentes de incumplimiento en la ejecución de obras públicas. |
| Por qué importa. La sombra de la corrupción en los proyectos de infraestructura ha sido una constante en todas las administraciones, principalmente por los millonarios recursos que maneja esa cartera. Aunque la actual gestión prometió transparentar los procesos y depurar a los actores involucrados, la falta de experiencia en la ejecución comienza a pasar factura, reflejada en una baja ejecución y erráticas decisiones. |
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| En el radar. Otros proyectos recientes también despiertan preocupación. El mantenimiento de la red vial pavimentada de Jutiapa fue adjudicado a Construvías, por un monto de GTQ 2. 5M. |
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| En conclusión: El problema no radica —únicamente— en que las adjudicaciones recaigan en empresas que han sido contratistas del Estado, sino en que, pese al compromiso asumido por Bernardo Arévalo, de transparentar y sanear los procesos, el Gobierno ha terminado beneficiando a constructoras con antecedentes cuestionables, ya sea por vínculos políticos o por incumplimientos. |
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